DÍA 62: Cazadores de casas, terriblemotos y plátanos.

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¡Mira! Es el tsuyu bailando sobre todos los planes que ya no podrás hacer.

Llueve, llueve como si no hubiera mañana. El “tsuyu”, es una mierda es una alteración del clima que provoca muchísimas precipitaciones en el este asiático, que además, ha decidido que esta es su época del año y viene para quedarse. Aquí en Yokohama, la gente mencionaba de vez en cuando lo difícil que es el clima en verano, que si mucho calor, que si mucha humedad…lo que no sabía es que lo de la humedad iba a ser tan textual. Este puñetero fenómeno ha cambiado parte de los planes que tenía en mente, aparte de algún que otro paseo por Tokio y ruta en bici, ha alterado algo muy importante: El ciclo de lavadoras. Nadie altera el ciclo de lavadoras.

*metáfora
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Hoy, primer día de tsuyu, me he bajado en la estación de Kannai, como cada martes, miércoles y jueves después de unas difíciles aunque bastante útiles clases de japonés (gracias a las cuales comienzo a entender parte del endiablado idioma). Mientras mi cerebro obviaba el elenco de melodías midi de la estación y las docenas conversaciones ininteligibles de la calle comercial subterránea me puse a pensar en lo que me sucedió el jueves pasado en mi biblioteca.554833

Desde que voy a la biblioteca me he perdido en varios libros ya, pero esta vez, estaba bastante embebido en uno de Bernard Tschumi, “Red is not a colour”. Este libro, que aparenta ser un tochazo psicotrópico del estilo de “S,M,L,XL”, es exactamente todo lo contrario. En 776 páginas (no se deja cosas en el tintero, espero) Tschumi te lleva de la mano de una forma clara y sencilla, sin alardes poético-artísticos innecesarios, a través de diferentes disciplinas, que él mismo recorre, para concluir en sus proyectos. De esta forma un proyecto que aparentemente, podría ser caprichoso y formalista (que también los tiene, aunque el diga que no hace formas) guiándose solo por la imagen, se convierte en algo lógico.

Pero recapitulemos. Estaba yo intentando descifrar la vida y milagros de este suizo, cuando un japonés mayor,  de unos sesenta años, con una bolsa de plátanos, entra saludando muy cordialmente. Yo como correspondía saludé, y entonces el señor empezó a hablar con dos japonesas jóvenes (Entre 16 y 45 años, la edad de las japonesas es un misterio) que estaban a mi lado, que lo trataban de una forma muy respetuosa pero riéndose muy fuerte mientras se tapaban la boca, clasicazo.

Entonces este señor empezó a dirigirse a mí en japonés. Primera frase, de donde era, sorprendentemente bien entendida. Segunda frase, no comprendí nada, me rendí y en inglés le expliqué que no hablaba japonés, que lo sentía. Entonces el tipo comienza a hablarme en un buen inglés, bastante fluido para lo que se acostumbra en Japón y comienza a preguntarme por la carrera, por la arquitectura que me interesa. Con tanta pregunta estaba empezando a sospechar, a titubear y ponerme colorado (jamás he sido un buen orador) y al empezar a contarle, menciono a Kengo Kuma (Kuma Kengo para los japoneses), y él y las japonesas empiezan a reírse. Tras esta situación un poco incómoda (porque pensaba que se reían de mi) me dice: ¡si yo también soy famoso!

Y de una estantería saca un volumen algo más grande que un A4, una funda de acetato transparente con cuatro volúmenes: su monografía.IMG_2395

El señor de la bolsa de plátanos era Yoshihiko Iida, profesor de la Yokohama National University y director del estudio Archiship. Estuvimos una hora hablando de arquitectura, japonesa y española por igual, le pregunté por el estudio, por sus libros, sus obras y por qué tenía tantos volúmenes de “El croquis”. Me contó un poco de sus viajes, su vida e incluso de como conoció a Tagliabue en el estudio de Miralles. Al acabar, me regaló un ejemplar de su monografía y se despidió. Yo, volví a casa con una sonrisa de oreja a oreja, había conocido a un “maestro”, un tipo con un pequeño pero exitoso estudio de arquitectura, con el que había podido conversar de tú a tú, sin dramas divinos, sin textos, sin simposios ni becarios-intermediarios. Esto además, para alguien que no está en la escuela de arquitectura es algo, como poco, difícil, porque las escuelas japonesas y españolas son dos mundos diferentes, pero ese es un tema difícil en el que no me voy a embarrar ahora mismo.

*metáfora
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Y como todo el mundo sabe, hay vida más allá de la escuela. Yo estoy empezando a adentrarme en el mundo de la caza furtiva de proyectos, un deporte de alto riesgo. Consiste en buscar buenos proyectos (en su mayoría residenciales) y llegar hasta ellos para acribillarlos a notas, fotos, etc. y finalmente, colgar su ubicación como trofeo en mi mapa de los sonidos de Tokio.

Gracias a un pequeño encargo de unos amigos tuve la oportunidad de ver dos casas de Sou Fujimoto, la NA y los apartamentos experimentales. Ambas formas de vivienda son sobrecogedoras, y especialmente la NA, es magnífica. Parece casi un juguete que flota y se disuelve con la vegetación en mitad de un senil y aburrido barrio residencial. Por desgracia ambas tienen problemas, una de cuidado y uso, y otra de privacidad, pero para algo son experimentales, ¿o no?

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La tercera casa que cacé fueron los apartamentos Moriyama de Ryue Nishizawa. Gracias a que iba con un italiano, uno de los vecinos, amante del diseño de ese país, nos abrió sus puertas y nos permitió ver como funcionaba esa pequeñísima caja donde se producía la vivienda. Nunca he visto una expresión más mínima de vivienda, ni más sencilla, es aire domesticado. De esta por desgracia solo tengo fotos de fuera (una de las cuales ha pegado un pequeño pelotazo por parecerse al logotipo de Archdaily)

https://instagram.com/p/3VfqzsQnz6/

Esta última captura precedió a la visita a una exposición de Sou Fujimoto sobre habitar y des-escalar, mediante la cual, con el cambio de de tamaño de objetos cotidianos, se podían entender algunas propuestas de este autor, y posibles vías de desarrollo de nuevos proyectos. Aunque claro, con los genios nunca se sabe si están revolucionando el mundo o están de cachondeandose de todos nosotros. (El caso de la esponja es verdaderamente preocupante)IMG_2325 IMG_2330 IMG_2366

El próximo edificio en el punto de mira es la iglesia de Santa María de Tokio de Kenzo Tange, aunque este fin de semana además, voy a poder visitar un par de museos, barrios y edificios bastante interesantes sobre los que ya pondré algo por aquí.

La vida en la residencia sigue su curso: comienzan a hacerse grupitos, parejitas, la gente se decepcionan unos a otros, etc. lo normal de la convivencia más allá de unos meses. Lo único que sacude la tranquilidad de Gumyoji son los terremotos, que van casi a uno por semana. El de la semana pasada fue algo espectacular y no solo por el terremoto en si, si no por la demostración de dramatismo e innecesaria alerta que crean los diarios.

Andaba yo pensando en cosas abstractas, cuando empiezo a notar el temblor. Un temblor pequeño, pero constante. La lampara tintinea, todo se agita, lo normal. Pero entonces empieza a cambiar de dirección, a moverse todo en todas direcciones y justo cuando estaba comentándolo por teléfono, empieza a vibrar todo mucho más fuerte. Decidí ponerme las chanclas y salir al jardín, al igual que unos cuantos de mis compañeros. Cuando llegué al jardín paró, nada se cayó, ni se desplazó ni nada. Vuelta a la normalidad.

Sin embargo, los periódicos empiezan a sacar una serie de noticias alertando de que el terremoto había sido de 8’5 grados y mucha metralla informativa sobre alertas por tsunami. Todo el mundo se escandalizó y comenzaron a llover los mensajes y llamadas. La verdad es que en el lugar exacto del desplazamiento a bastante profundidad, fueron 8’5 grados, sin embargo en la población más cercana, muy cercana se manifestaron 6 grados, y en Yokohama no superó los 4 grados. Esto no es una queja para los que se preocuparon por mi, al revés, lo agradezco enormemente, lo que me cabrea es la información dada a medias para suscitar el morbo y la preocupación entre la gente, especialmente cuando el periodismo está en sus horas más bajas en cuanto a calidad se refiere. Moraleja, mejor fiarse de un foráneo (gracias a twitter es pan comido) que de un gran medio, y aún así poner todo en tela de juicio.

Yo lo voy a aplicar para el próximo terremoto, que calculo será en unos días. Con lluvia seguro que es más divertido.

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